Cáncer Infantil: David contra Goliat

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David contra Goliat Con motivo de la celebración del Día Nacional del Niño con Cáncer el pasado 21 de diciembre, el Director del Instituto Quirúrgico de Andalucía, el Dr. César Ramírez Plaza, hace una reflexión sobre la lucha contra el cáncer. El Dr. Ramírez, que se refiere metafóricamente a esta enfermedad como al “Goliat” de nuestra era, confía en que “nuestra sociedad médica, disfrazada de David desde hace más de 100 años» sigue luchando para acabar algún día con ella por completo. Los avances conseguidos hasta hoy en busca de esa cura que parece que no llega, no han sido pocos. Si bien, los fármacos y las intervenciones han sido “pedradas que han conseguido deslustrar la cara y quebrantar la resistencia del cáncer”, según palabras del Dr. Ramírez.

Para el Director del IQA, son muchos los investigadores, oncólogos y cirujanos que han hecho “de la batalla contra el cáncer la bandera que guía el barco de nuestro quehacer diario”. Esta lucha incansable marca la vida profesional de todo personal sanitario. Así lo admite el Dr. César Ramírez, quien confiesa que ver a miles de familias “pelear contra el cáncer, muchos vencedores airosos y muchos también doblegándose ante la enfermedad cuando ya ésta es incurable» le ha dejado una enseñanza «inmensa» con la que ha forjado su carácter profesional y su forma «de hacer la Medicina”.

cesar Esta reflexión, hecha sobre la experiencia de la oncología sufrida por adultos, puede resultar nada comparable con las duras vivencias que tienen los profesionales de Oncología Infantil, Hematología Infantil y Cirugía Pediátrica. Es por esta razón por la que el Dr. Ramírez ha querido rendir homenaje expresando su más sincera admiración, valoración y respeto profesional a todos los profesionales, voluntarios y familias que se enfrentan al cuidado y tratamiento del día a día de los niños con problemas oncológicos. “Con su entrega, espíritu y los valores que transmiten nos hacer sentir pequeños a los demás y nos empujan a volcarnos ante nuestros adultos con el ánimo de que todos hemos sido niños”, confiesa el Dr. Ramírez.

¿CÓMO SABER QUE UN NIÑO TIENE CÁNCER?
Con el fin de aportar una pequeña guía, el Dr. Ramírez, experto en Oncología Médica y Quirúrgica, ofrece un decálogo para padres y abuelos. En estas diez notas se muestran las señales de alerta que ponen en sospecha que un niño podría padecer una enfermedad tumoral, oncológica o neoplásica.

1.- La fiebre, cuando persiste durante más de una semana y no se identifica un foco claro por parte de los padres o del pediatra, sobre todo cuando se acompaña de sudoración sin escalofríos ni tiritonas, es un síntoma que no debe pasar desapercibido.

2.- Los niños están acostumbrados a darse golpes y levantarse sin decir ni “¡ay!”. Cuando un niño se queje de forma repetida, durante varios días, de mucho cansancio y dolor en abdomen, espalda y extremidades, debe ser estudiado.

3.- Los ganglios, especialmente en axilas, ingles y cuello son unas estructuras blandas, redondeadas y de menos de 1 cm que todos los seres humanos tenemos y forman parte de nuestro sistema defensivo. Cuando aumentan de tamaño de forma ostensible, se hacen evidentes desde fuera y pasan a estar firmes en su consistencia y aumentan su tamaño, debemos consultar siempre con el pediatra.

4.- El picor o prurito es un síntoma de poca importancia y que acompaña de forma muy habitual a muchas lesiones cutáneas benignas de poca importancia. Sin embargo, cuando no se localiza en un sitio concreto sino que es generalizado y sin lesiones cutáneas asociadas, debe ser vigilado.

5.- Los niños son vitales, están siempre en movimiento y no paran. Cuando pasen mucho tiempo quietos, se cansen fácilmente y los veamos pálidos o con “peor cara de los habitual”, debemos inquietarnos porque puede ser un síntoma de alarma.

IMAGEN 1 6.- A los niños hay que controlarles el peso de forma semanal. Esto debe tanto para que nos encienda la lucecita cuando vayan ganando peso poco a poco (no olvidemos que la obesidad es la gran pandemia del siglo XXI) sino para detectar pérdidas progresivas no explicadas por alguna proceso infeccioso y en el contexto de un niño que ya no come como antes, que está más débil o más flojo. Estas pérdidas, si son consecutivas y se mantienen en 2-4 semanas, deben alertarnos.

7.- Todos sabemos que los niños se caen y se golpean mucho, y es muy frecuente que tengan moratones en las piernas sobre todo. Sin embargo, cuando estos aparecen en zonas no habituales, son mayores de lo habitual o incluso tenemos sangrados espontáneos por la nariz o las encías, debemos pensar que existe un trastorno de coagulación o un déficit de plaquetas, ambos sugestivos de algún tumor subyacente.

8.- El dolor de cabeza mantenido o los vómitos sin haber comido recientemente son un indicador de aumento de la presión intracraneal y ello sólo se produce en el contexto de algún tumor maligno que genere, por ocupación y expansión, aumento de la presión en la caja craneal y el reflejo del vómito y dolor por presión.

9.- Los niños tienen tendencia a coger infecciones con mucha frecuencia, sobre todo en el trato respiratorio superior; tan rápido como las cogen, las superan y se recuperan. Cuando un proceso infeccioso se perpetúe en el tiempo y no se cure pese a hacer el niño el tratamiento adecuado, el pediatra debe tener conocimiento para iniciar la vigilancia y el protocolo analítico de despistaje.

10.- Los tumores de los niños tienen la particularidad de desarrollarse con mucha rapidez y, afortunadamente, en muchos de ellos, la sensibilidad a la quimioterapia es alta y pueden remitir de forma espectacular. El abdomen, al no estar limitado por estructuras sólidas (huesos) en su parte anterior, permite que los procesos tumorales se pongan de manifiesto de forma rápida como un aumento brusco del perímetro abdominal, es decir, un abdomen que crece mucho rápidamente.

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